Un hombre va al saber como a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. Ir en cualquier otra forma al saber o a la guerra es un error, y quien lo cometa vivirá para lamentar sus pasos.
"Ya me di al poder que mi destino rige, No me agarro ya de nada, para así no tener nada que defender, No tengo pensamientos para así poder ver, No le temo a nada para poder acordarme de mi...
Sereno y desprendido Me dejará el Águila pasar hacia la Libertad..."
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