
No te preocupes por los detalles. Si tienes fe, los detalles suelen acomodarse a las circunstancias. Deberías proyectar tus planes del siguiente modo: escoge cualquier cosa y considérala el principio. Después enfréntate a ese principio y, una vez ante él, déjate llevar. Confío que tus convicciones no te impulsarán a escoger un inicio caprichoso. Sé realista y austera para poder decidir con acierto. ¡Puedes hacerlo!
P.S. Cualquier cosa sirve para comenzar.
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